Mi mal
Aún escucho su sonido acuoso y bullicioso
que me hacía despertar,
como si tuviese miedo a seguir durmiendo
aún refleja ante mí el impacto de su sombra,
que me hacía estremecer,
cual veneno enraizado en mi vena
aún desmayo al recordar, claro está,
la necedad en sus palabras,
cual augurio de un mal que aún está.
Aunque aún envuelto en el sonido,
en el impacto y en el recuerdo,
que despierta y estremece neciamente,
¡cómo te prefiero a ti, mi mal!