La Promesa
Ayer te vi, ¡enloquecí!
hoy no te veo, ¡prometí!
mas cuando desperté
tan sólo en ti pensé.
Que pase el día de una vez
pues sus horas son penurias
arraigadas como nurias
al no volverte a ver.
Ayer te vi, ¡enloquecí!
hoy que no te veo, ¡disentí!
no más promesas haré,
tu castigo obra en mi ser.