La dicha en una hora
Ha dislocado mis huesos en parte,
ha descascarado mi alma al vacío,
debiera por ello dejar de tornarte,
lo siento mi mente….. no puedo,
es el éxtasis de mi sentido
día a día complacerme es su tarea
con su cuerpo a mis servicios,
flor de cópula que la gente sepa
que es la ramera que con sus labios,
en mí hizo alma de presidiario
basta con apreciar su curvada figura,
no importa de ella su denigrante hábito,
mixtura que ofrenda con furia,
en tanto desde que la presiento
estribillos al canto yo siento
se torna inmensa al desnudo,
en sus copas anidan mis sueños,
y sus manos recorren mi cuero curtido
al compás de sus besos perdidos,
tal vez entre tantos gemidos
su aroma azucena encandila mi pradera
tentando ingresar a su libre recorrido,
invitan descubrir el polen de su antera,
picaflor me convierto rodando su nido,
zorro de monte cuando dejo su recinto
no apena por ello tener que decirlo,
la extraño o la amo, eso no importa,
su oficio no es bello ni menos gratuito,
no importa siquiera que viva tal forma,
si tengo la dicha… de pagar su hora.
Escuchar el Poema aquí: