Jardín
Me preguntas si te amo,
pero antes te hablaré del amor
y por tanto detente, escucha y
entiende,
y luego de ello hazme esa pregunta
que para nada me ofende
acude entonces en silencio
tratando de comprender que esto
será dicho por última vez, y
atiende,
pues verás que los pétalos abren y
cierran después al caer.
El amor es como pequeñas rosas
que crecen pegadas a un tallo
del cual se desprenden hojas
sean con espinas o pecioladas,
pero que al brotar se abren al cielo
con el polen que al aire da pasadas
si se descuidan se ponen marchitas,
las rosas rojas pálidas declinan
desapareciendo su aroma en mitas
y flojas terminan cayendo muertas
quedando el tallo inerte al que enciman
los bichos que como alimento hacinan
entonces te diré que nuestras rosas
despegadas del tallo ya están,
no fuiste capaz de tenerlas hermosas,
mezclaste tu sangre en sus espinas,
y aunque ahora existo en tenue calma
tu traición aún alberga en mi alma
no hay entonces ni agua, ni luz ni aire
que haga renacer tan basto jardín
que un día hicimos florecer sin desaire
a la propia naturaleza de celosa maitre,
y los pétalos y las hojas que formaste
ya no están por el gorgojo que dejaste
quédame no obstante semillas aún,
las que sembraré en un nuevo pensil
del cual como evangelio de cafarnaúm
te predigo que por mas que aún
pueda sentir tu carne de camal,
enterrada estás bajo tierra del rosal
por tanto no preguntes si te amo,
tan solo recoge los pétalos caídos
y entre recuerdos del aroma a palmo
olvida que una vez fui en tu ramo
flor y tallo de cara al cielo bendito,
pues ya sabes, …. no te necesito.