Página Principal | Acerca del Autor | Poemas

El super yo

He despertado mojado de mis lágrimas
como si la triste conciencia del hado
hubiera rasgado mi alma dormida;
pero si habría de llorar dormido, entonces,
¿por qué  no hacerlo cuando mis sentidos
expuesta a la comidilla de la gente están?
me toca otra vez amanecer con frío intenso
en esta vigilia esperada, en que tiendo
tan solo a reconocer las obvias razones
por las que mi cuerpo resulta ser abrigo
de un ser desconocido al que llaman maldad.

Y diré, como quien no quiere aceptar,
que aquel que te hizo sufrir no fui yo,
que nunca di ese mal paso con mi ida,
que aún estoy compartiéndote cada detalle
y gozando de tus fragmentos dibujados
de peculiar belleza; que soy el jabón
que te refresca en tu mañana al despertar
y el aire que te acaricia sutilmente al caminar,
que yo soy quien canta las tiernas canciones
que escuchas al trabajar, y que soy, también,
la sábana que te acaricia la piel al acostarte.

Estoy allí gozándote imaginariamente,
cual pretexto acongojado que expulsa
mis entrañas al ser vencido por mi psique,
ese al que los psicólogos suelen llamar
“el Súper Yo”, y por quien me acusan
como si olvidaran que no lo domino;
doy cuenta así, que el mojado sollozo
que broto en las mañanas no es más
que el castigo que recibe ese otro yo,
con el cual convivo, pero no acepto,
por no ser espejo real de quien soy

por eso no me eches siquiera la culpa
de lo que ha resultado nuestro destino,
por más que pueda haber sido este cuerpo
quien en apariencia te falló; no fui yo
quien te dejó abandonada en desamor,
fueron mis piernas las que marcharon,
palabras de mi lengua las que te ofendieron,
pero insisto, no fui yo; pues ahora,
quien te escribe este poema está preso
entre las rejas de su conciencia, pagando

la culpa de haberse rendido a su S úper Yo.
Escuchar el Poema aquí:


Ver video del Poema aquí:

Déjanos tu comentario: