Dolencia
¡Oh dolencia!
Pendiente del hilo te quiero contar hoy
que si algo te escribo es solo porque me voy,
los días pasaron y la crítica embestía
lo cruel y lo bárbaro a todo sentía
tu cerco se ha abierto en esta mi hora
tal vez porque estás lejos o fresca mi costra,
faena que entiendo no es cosa entendible,
tan solo que el fardo de aguante no existe
gallarda mi mente que logra este triunfo
el corazón engolado por fin ha acabado,
Vallejo, Darío qué Góngora, Quevedo,
ahora la prosa batida se inicia con cebo
hiciste lo fausto que encuentro el desprecio,
de ello me antojo, de humos y éxodo,
te dejo por tanto se ahoga mi sueño
de díscolo viejo que cree en tu empeño
tu embuste intrincado se ha desvanecido,
el ardid de tu jugada se ha aterido,
idiota de mí que de plano he creído
que el desvelo por mí estaba escondido
espero que entiendas pues justo es deciros
mis versos en letras no encajan en papiros
tan solo de frente mirándote a los ojos
te culpo entera sin miedos y sin antojos
y alevoso fue enterarme cuesta arriba
de tu traición que el alma menoscaba,
pues de hallarse en desidia el corazón
ni recuerdos tendría en tu atención
¡Oh dolencia!
Te percata meramente mi razón,
la que guarda consigo la experiencia
de lo vano que resulta el amor,
y lo grato que se siente mi sentencia.